Y la besó de
nuevo. Y otra. Y otra. Y otra vez. Y ahora otro beso. Distinto. Un beso de esos
que te erizan hasta el corazón, que electrocutan, que maravillan, que encantan,
que haces que no puedas parar de besar a la otra persona. Que se recuerde, que
sea mágico, especial, como tú, como yo. Un beso con sabor a menta, a pasta de
dientes, o a fresa, o a chicle de limón, a piña con alcohol, o a mandarinas, o
quizás a calipo de fresa. Con ligeros calambres. Electricidad, su lengua. Mi
lengua. Más rápido. Juegos. Escondite. Más besos. Más caricias. Calor. Mucho
más calor. ESO ES AMOR!!!
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